El Nuevo Herald (Casto Ocando): Miércoles 7 de noviembre del 2.012.
En medio
de la mayor bonanza conocida en la historia de Venezuela, la industria
petrolera está pasando en la actualidad por su peor coyuntura operativa
desde 2003, una situación que podría exacerbarse dramáticamente por un
fenómeno que parece tener más cabezas que la hidra: la corrupción
administrativa.
Durante las últimas dos semanas, numerosas
irregularidades han salido a la luz pública como capítulos de una
telenovela de suspenso, y la secuencia de casos de corrupción obligó a
la Asamblea Nacional a organizar sesiones para indagar sobre graves
denuncias que comprometían miles de millones de dólares.
Venezuela recibe anualmente un promedio de $58,000 millones por exportaciones petroleras, según cifras oficiales. En
el centro de las críticas está el actual ministro de Energía y
presidente de Petróleos de Venezuela, S.A. (Pdvsa), Rafael Ramírez, un
aliado de Chávez y primo de Carlos Ilich* Ramírez, alias El Chacal.
Ramírez ha sido acusado por sectores de la oposición de ser el principal responsable de la corrupción en la industria. Las denuncias sobre Ramírez obligaron incluso al presidente Hugo Chávez a intervenir públicamente en el debate. ``Frente
a los muchos ataques contra Rafael Ramírez, voy a dejar en claro que
aquí habrá Rafael Ramírez para rato en Petróleos de Venezuela``, dijo
Chávez durante un reciente programa de Aló, Presidente.
El
mandatario venezolano advirtió también que detrás de los ataques al alto
funcionario y a PDVSA, hay una ``lucha de poderes`` entre gente que
``tiene planes``, aunque no dio más detalles. Pero la oposición se mantiene firme con las denuncias. Julio
Montoya (Alías montahoyas, que No es santo de nuestra devoción*), un dirigente del opositor Un Nuevo Tiempo, aseguró que ha
logrado reunir evidencias de casos de corrupción en los que se han
``dilapidado`` unos $4,000 millones.
Entre ellos: contratos sin
licitación, pago de asesorías inexistentes, adquisición de equipos que
no llegaron o se dañaron, compra de bienes a sobreprecio y nóminas
``fantasmas``. De hecho, la Fiscalía General de la República está
procesando 122 casos de irregularidades administrativas en la entidad. ``Administrativamente,
el daño causado por la corrupción ha sido tremendo``, aseguró Pedro
Mantellini, un ex asesor a la presidencia de PDVSA y consultor petrolero
con sede en Miami. Los casos de corrupción han suscitado
notables escándalos nacionales, algunos de ellos transmitidos por la
televisión para sorpresa de muchos.
Durante una interpelación
parlamentaria televisada a nivel nacional, el vicepresidente de
Exploración y Producción de PDVSA, Luis Vielma, admitió cándidamente que
la junta directiva de la petrolera otorgó contratos a dedo a empresas
de maletín, entre ellas uno de $70 millones a una empresa que en 2005
contaba con un solo empleado.
Otro contrato, esta vez de $2,000
millones, para adquirir ocho taladros de perforación de pozos
petroleros, se concedió a la firma colombiana Cosmaca, inscrita con un
capital de apenas $1 millón. La empresa intentó posteriormente
subcontratar la firma KRF, C.A.
``Esta modalidad de conformar
empresas de papel para hacerse de contratos millonarios es una vieja
práctica de la corrupción que actualmente se ha potenciado con este
gobierno``, dijo José Guerra, un ex economista jefe del Banco Central de
Venezuela, quien ha estudiado a fondo el tema.Guerra denunció
en 2003 que unos $3,500 millones se ``esfumaron`` de las finanzas de
PDVSA, una cifra que aumentó a $5,000 millones en el 2005. La denuncia
del economista, interpuesta ante la Contraloría General de la República,
nunca prosperó.
De acuerdo con documentos y denuncias a las que
tuvo acceso El Nuevo Herald, los contratos de cobertura de seguros de
PDVSA, que abarcan las pólizas patrimoniales de cobertura nacional e
internacional, tienen sobreprecios que superan los $100 millones
anuales.
La prima de reaseguro que PDVSA abona anualmente, que
debía ser facturada en $67 millones, ha sido pagada por un monto
superior a los $120 millones. Las operaciones de seguros y
reaseguros son manejadas por la empresa Vida y Patrimonio, una
aseguradora que controla las coberturas de seguros de otros entes
oficiales como la compañía eléctrica Cadafe y la gobernación del estado
Carabobo.
Esa firma la dirige Omar Farías, un corredor de seguros que preside, además, Seguros Constitución, La
firma aseguradora recibe pagos de $5 millones anuales por ``asesoría y
apoyo`` a diversas gerencias de PDVSA, cuatro veces el precio
establecido en el mercado internacional.
En el contrato de
cobertura, el pago del deducible por parte de PDVSA se duplicó de $25
millones a $50 millones, con una cláusula adicional de ``infraseguro``,
que obliga a la petrolera venezolana aceptar el pago del 40 por ciento
cuando el siniestro supera los primeros $50 millones. La
aseguradora logró una alianza estratégica con la firma de reaseguros
Cooper Gay de Colombia, una subsidiaria de la firma con sede en Londres,
``a pesar de que están en el lugar 53 del standing de los corredores, y
en el lugar 103 en el área de energía``, según los documentos. Cooper Gay sustituyó a la firma Jardine Lloyd Thompson, también de Londres, la sexta mayor compañía de reaseguros del mundo. ``Las
investigaciones sugieren la participación de personal dentro de PDVSA,
que recibiría pagos de comisiones en cuentas en el exterior``, explicó
una fuente familiarizada con el caso.
El Nuevo Herald envió
varios correos electrónicos a la firma Cooper Gay de Colombia, buscando
su versión, pero no obtuvo respuesta. Varios intentos para contactar a Farías resultaron infructuosos. ``La
corrupción de PDVSA está en todas las áreas``, afirmó el economista
Orlando Ochoa, un consultor corporativo que ha denunciado públicamente
varios casos de irregularidades petroleras.
Según Ochoa, es común la exigencia de comisiones entre el 20 y el 30 por ciento para otorgar contratos. La
corrupción y la inseguridad jurídica en el área petrolera ``son dos
elementos que han influido determinadamente en la capacidad de la
industria de mantener niveles operacionales y suministros de equipos adecuados``, dijo Ochoa.
El sacerdote católico José Palmar, un
abierto partidario de Chávez y crítico de la corrupción en PDVSA en sus
muy leídas columnas semanales, resumió durante una reciente
interpelación parlamentaria la gravedad de la situación: ``Hay cosas que no se han podido decir porque si dijéramos una de ellas, el presidente Chávez caería``.
*Nota del blog.
Fuente: http://www.informereservado.net/noticia.php?noticia=6744
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