Hasta principios del siglo XX, los habitantes de palestina descendientes de los antiguos pueblos cananeos y semitas, convivieron en relativa armonía y con muy pocos conflictos internos, con samaritanos, descendientes de europeos y pequeños grupos hebreos; mientras que entre los miembros de las religiones musulmana, cristiana, judía y sus diversas sectas, existía tolerancia que permitía una paz basada en la aceptacion mutua y el respeto, tanto bajo la influencia y dominación del imperio otomano, como bajo el protectorado británico.
La primera gran ola de inmigración judía a Palestina, conocida como aliyá,
se inició en 1881, como consecuencia de las persecuciones a que eran sometidos
los judíos en Europa y las ideas de Moses Hess, un sionista-socialista que
abogaba por la redención del territorio considerado como la patria hebrea. Los
judíos compraban tierras a las autoridades otomanas y a los terratenientes
árabes, surgiendo de esta forma los primeros asentamientos agrícolas. Luego del
surgimiento del movimiento sionista, fundado por Theodor Herzl, dio lugar a la segunda
Aliyá (1904-1914) en el curso de la cual emigraron a Israel unos 40.000 judíos.
En 1909 un grupo de judíos rusos que llegaron después del fracaso de la revolución
de 1905, fundaron “Degania”, el
primer kibutz.
En 1917, el Ministro de Asuntos Exteriores británico, Arthur James
Balfour, emitió una declaración en donde se promovía la idea del
establecimiento de una patria en Palestina para el pueblo judío (la llamada Declaración
Balfour), aplaudida por los lobbies pro-israelíes europeos y
norteamericanos. En 1920, Palestina fue adjudicada al Reino Unido para su
administración como Mandato de la Sociedad de Naciones, lo que alentó la tercera
(1919-1923) y la cuarta ola (1924-1929) de inmigración judía que se produjeron
después de la Primera Guerra Mundial y la crítica situación económica en que quedo sumida Europa.
Teodoro herlz (fundador del movimiento sionista)
El avance del nazismo en 1933 dio lugar a la Quinta Aliyá, proveniente
principalmente desde Alemania y Austria. Los judíos en Palestina incrementaron
su peso poblacional, de un 11% en 1920 a un 30% en 1940 y eran propietarios del
6% del territorio del Mandato británico (incluyendo a la actual Jordania) ya en
1943, desplazando paulatinamente la población originaria y milenaria semita de
la región. Tras la segunda guerra mundial y el Holocausto que no solo afecto a
los judíos (45% de las victimas aproximadamente) sino también a gitanos y otras
minorías consideradas No arias; junto
con la negativa de las potencias occidentales de abrir sus fronteras a los
refugiados, ocasionó otra ola de inmigrantes a Palestina, elevando su número
hasta los 600.000 habitantes judíos.
La Asamblea General de la recién creada “Naciones Unidas (heredera de la
sociedad de naciones)” aprobó el 29 de noviembre de 1947 un plan que dividía a
Palestina en dos Estados, dando a los árabes y a los judíos una extensión
similar de terreno (el 54% del total para Israel, pero incluía el desierto del Neguev,
que representaba a su vez el 45% de la superficie del país). Jerusalén quedaría
como una ciudad internacional administrada por las Naciones Unidas. La ONU no
adoptó ninguna disposición para ejecutar el Plan, y el 14 de mayo de 1948, horas
antes de que expirase el Mandato británico sobre Palestina, el Estado de Israel
fue proclamado en el territorio otorgado por el plan de las Naciones Unidas,
aboliendo como primera medida las leyes anti-inmigratorias británicas que
impedían desde hacía años la entrada legal de nuevos judíos a Palestina.
Acto de proclamación del estado de Israel.
No hubo ningún intento por parte
de la ONU de evitar el conflicto armado que se avizoraba; y al día siguiente de
la declaración de independencia, los cinco países árabes vecinos comenzaron las
acciones militares contra el naciente Estado de Israel, en favor de defender
los derechos del pueblo palestino que ya venían siendo vulnerados. En la guerra
intermitente que tuvo lugar durante los siguientes 15 meses (con varias treguas
promovidas por la ONU), Israel conquistó un 26% de terreno adicional al del
antiguo mandato, mientras que Transjordania ocupó las áreas de Judea y Samaria,
actualmente conocidas como Cisjordania, y Egipto ocupó el territorio
correspondiente a la actual franja de Gaza. Al término de la guerra, una
población árabe estimada por la ONU en unas 711.000 personas se vio privada de
sus hogares en las zonas controladas por Israel; Según la terminología de la
propia ONU, solo un tercio son técnicamente “refugiados”, aquellos que
encontraron acogida en los países árabes vecinos; el resto, los que se
instalaron en la Franja de Gaza y Cisjordania, son «desplazados» dentro del
propio país.
En 1.956 estalla la guerra del Sinaí que se desencadenó a raíz de la
nacionalización del canal de Suez por parte de Egipto, provocando la unión de
Francia y Reino Unido que establecieron una alianza militar secreta con Israel,
atacando por sorpresa y de forma coordinada a Egipto, desmantelando por
completo su ejército y aniquilando su fuerza aérea; En solo una semana, Israel
conquistó la península del Sinaí por completo, incluyendo zonas estratégicas,
como Sharm el-Sheij, que es clave para el acceso al estrecho de Tirán y el
golfo de Akaba, fundamental para liberar la salida al mar desde el puerto
israelí de Eliat. Si los objetivos de Israel fueron todo un éxito militar, para
Francia y Reino Unido fue totalmente lo contrario; últimos fracasos de las
antiguas potencias colonialistas en declive.
Esta guerra relámpago representó una derrota militar para Egipto, pero
una victoria moral y política, ya que la presión diplomática conjunta de los
Estados Unidos y de la Unión Soviética, insólitamente de acuerdo frente a la
sorpresiva maniobra de Londres y París que pretendían recuperar el canal de
Suez, obligó a Israel a retirarse de la península del Sinaí y de la Franja de
Gaza, es decir, tuvo que regresar a la situación pre-bélica que le había
llevado a conquistar 60.000 kilómetros cuadrados en solo una semana. Tras el
alto el fuego decretado por la ONU, Egipto aceptó la fuerza de interposición de
la ONU en la frontera (UNEF, una «Fuerza de Emergencia» creada al efecto), para
mantener la desmilitarización de la región y evitar los incidentes fronterizos.
A Israel le costó renunciar a las enormes conquistas obtenidas, pero quedo
establecido su papel como país dominante y también agresor en la región.

En septiembre y octubre de 1953 Israel empezó a desviar las aguas del río
Jordán, produciéndose graves tensiones, y en 1964 comenzó a hacer operativo el
desvío, extrayendo agua de este río para su Acueducto Nacional. Al año
siguiente, los Estados árabes iniciaron la construcción del Plan de “Dispersión
Agua Cabecera”, que al terminar, desviaría el agua del Dan Banias para que ni
entrase a Israel ni al Lago Tiberíades, sino que fluyese a un muro de
contención ubicado en Mukhaiba para Jordania y Siria; También desviaría el agua
del Hasbani al río Litani, en Líbano. El desvío habría reducido la capacidad
del transporte de agua hacia Israel. Las Fuerzas de Defensa israelíes (FDI)
atacaron el proyecto en Siria en marzo, mayo y agosto de 1965, perpetuando una
serie prolongada de actos de violencia en la frontera que contribuyó
directamente a los acontecimientos que llevaron a la siguiente guerra.
En
el año 1967 se produce la guerra de los 6 días, advertido por la retirada de
los Cascos Azules de la frontera del Sinaí y el bloqueo de los estrechos de
Tirán, junto con los movimientos de tropas de Egipto, Siria y Jordania al otro
lado de la frontera, junto a la concentración de unidades iraquíes, kuwaitíes y
de otros países árabes, Israel comenzó la ofensiva para conjurar lo que suponía
una inminente agresión, atacando nuevamente a Egipto. Los medios de
comunicación árabes y otras fuentes pusieron en duda, con posterioridad, que
los árabes fuesen realmente a atacar Israel. Las tropas de Israel conquistaron
a Egipto la península del Sinaí hasta el Canal de Suez, iniciando con
posterioridad un plan de colonización de la península (Como siempre hasta la
actualidad). También durante la guerra, Israel conquistaría los territorios de Cisjordania
con Jerusalén Este, entonces bajo administración de Jordania, así como ocuparía
los Altos del Golán, en territorio sirio.
En 1973 Egipto recuperó la ribera este del Canal, durante la llamada guerra
de Yom Kipur, tras la negativa de los políticos sionistas de retiran sus tropas
del Sinaí; en tanto, las tropas israelíes recuperadas de la sorpresa inicial,
cruzaron el Canal, deteniéndose a 101 kilómetros de su capital, la ciudad de El Cairo. Tras esta
acción relámpago, Egipto fue el único (además de Jordania) país árabe que firmó
la paz con Israel, formalizada en los acuerdos de paz de Camp David, que tuvo
como más señalado resultado la devolución de la península del Sinaí, exceptuando
la Franja de Gaza (convertida en un enorme ghetto para los palestinos), el
reconocimiento del Estado de Israel por parte de Egipto y el establecimiento de
relaciones diplomáticas.
En octubre de 1973, mientras que Egipto luchaba a lo largo del canal de
Suez, las tropas sirias atacaron las posiciones israelíes en los Altos del
Golán, Tras las primeras conquistas sirias, Israel expulsó a estos de los Altos
del Golán y avanzó hasta llegar a 32 kilómetros de la ciudad de Damasco. Tras el acuerdo de
cese de fuego firmado entre Siria e Israel en mayo de 1974, se estableció una
zona desmilitarizada entre las posiciones sirias e israelíes. Israel incorporó
los Altos del Golán a su sistema administrativo en 1981, en el Distrito Norte,
si bien formalmente no los ha anexionado.
En los últimos tiempos Israel ha ocupado militarmente durante más de
veinte años una franja de terreno en el sur del Líbano, la denominada por ellos
como “zona de seguridad”, con la escusa de ataques que desde el sur de Líbano
se producían contra las ciudades del norte de Israel por parte de los grupos
armados palestinos. Ya en 1978 el Tsahal efectuó la llamada Operación Litani,
con el fin de liquidar las bases palestinas desde las que según los israelíes
se llevaban a cabo infiltraciones guerrilleras en su contra. La primera
invasión al Líbano, iniciada el 6 de junio de 1982 tras el asesinato del
embajador israelí en el Reino Unido, Shlomo Argov, a manos del grupo palestino
de Abu Nidal, provocó la huida de la OLP a Túnez, tras ser rodeados en su
cuartel general en Beirut; ocupando su vacío el grupo de resistencia armada “Hezbolá”,
apoyados políticamente por los gobiernos sirio e iraní. Israel se retiró unilateralmente
de esta zona el 24 de mayo de 2000, acatando la resolución 425 del Consejo de
Seguridad de la ONU de 1978, debido a la promesa electoral del primer ministro Ehud
Barak de buscar una paz de compromiso tanto con Siria como con Líbano (que solo
quedo en palabras).
En julio de 2006, tras el asesinato de ocho soldados israelíes en una
emboscada en la frontera y el secuestro de otros dos por parte de milicianos de
Hezbolá, Israel lo consideró un «acto de guerra» y se desencadenó la crisis israelí-libanesa,
que fue la escusa para la segunda invasión en guerra total contra el Líbano,
que tuvo que ser detenida, y replegada sus tropas (israelíes), por la fuerte
resistencia armada de los combatientes milicianos refugiados palestinos.
¿Para que resoluciones?
Israel No ha acatado ni reconoce las resoluciones que apoyan la creación de un estado palestino independiente, muy al contrario se a lanzado en un intenso programa de colonización y creación de asentamientos, principalmente en Jerusalén del este y la región de Cisjordania; hechando por tierra los tratados de Oslo. A su vez en la resolución 303 de
la Asamblea General de la ONU, del 29 de diciembre de 1949, se declara: "La ciudad
de Jerusalén se establecerá como un corpus separatum bajo un régimen
internacional especial y será administrada por las Naciones Unidas", ciudad que los palestinos reclaman en su zona oriental como su histórica y legitima capital, más los israelíes los han ido expulsando paulatinamente de la zona. Por su parte, Estados
Unidos (en su eterno apoyo a los sionistas), aprobó una ley en 1995 que declaraba que "Jerusalén debe ser reconocida
como la capital del Estado de Israel" y, de acuerdo con dicha ley, tiene previsto
trasladar su embajada a Jerusalén.
Aclarando que el sionismo no es el pueblo llano de Israel, ni sus políticas representan la intención de la mayoría de los judíos que quieren vivir en paz; el movimiento sionista y los lobbies pro-israelíes dominan gran parte de la política norteamericana y europea moviendo grandes capitales alrededor del mundo. Los gobiernos de EE.UU e Israel (Con el apoyo de la OTAN) se han trazado un plan de agresión, dominación y conquista en todo el mundo islámico, con el pretexto de la lucha contra el terrorismo por un lado y el derrocamiento de regímenes tiranos por el otro, ya han consumado la destrucción de Afganistan, Irak y Libia, y actualmente están desestabilizando Siria, con la mira puesta en Irán por su programa nuclear pacifico, mientras tanto los israelíes atacan en distintas operaciones militares (plomo fundido fue la primera) a la población de la franja de Gaza, tratándolos de desarraigar a los palestinos occidentales de sus tierras, con el pretexto de atacar al grupo "Hamas" que domina políticamente y militarmente la zona, mientras los que mueren en su mayoría son inocentes civiles producto de los bombardeos indiscriminados de las FID.
